Durante la infancia, el cuerpo está en pleno desarrollo. En Stepium, centro de podología infantil de Barcelona, ayudamos a detectar a tiempo una alteración en la pisada y así prevenir problemas en rodillas, cadera y columna, favoreciendo un crecimiento más saludable.
Analizamos su forma de caminar para detectar desequilibrios como pies planos, cavos o marcha hacia adentro.
Corregirlos a tiempo ayuda a prevenir dolor y patologías en la edad adulta.
Detectamos de forma precoz escoliosis, dismetrías o alteraciones en la rotación de las piernas para favorecer un crecimiento simétrico, saludable y sin dolor.
Cuando es necesario, combinamos el tratamiento podológico con ejercicio terapéutico para mejorar el tono muscular, la coordinación y el equilibrio del niño.
Abordamos desde papilomas e infecciones víricas hasta uñas encarnadas infantiles con técnicas mínimamente invasivas para que su experiencia en clínica sea positiva.
Le llamamos pies planos valgos a cuando el arco del pie no se ha formado correctamente o el talón se desvía hacia adentro, afectando al equilibrio y la postura.
Exceso de arco plantar que puede generar tensiones musculares y fatiga temprana al caminar. El pie cavo es una de las patologías dentro de la podología infantil.
Curvaturas de la columna que a menudo guardan relación con la forma de pisar. Un estudio biomecánico a tiempo es fundamental para su compensación.
Seguimiento y apoyo podológico en el desarrollo de la articulación de la cadera para asegurar una marcha simétrica y sin dolor.
Molestias difusas en las piernas y articulaciones durante las etapas de desarrollo que pueden aliviarse corrigiendo los puntos de presión en la pisada.
Muy común en niños activos o deportistas, causada por la inflamación del cartílago de crecimiento del talón.
Dedos que se montan unos sobre otros o desviaciones que pueden corregirse con tratamientos preventivos (ortosis de silicona).
Una alteración en la marcha que, detectada a tiempo, tiene excelentes resultados de correción.
Infecciones víricas muy frecuentes por el uso de piscinas o duchas comunes que requieren un tratamiento indoloro y eficaz.
A menudo provocadas por un corte incorrecto o el uso de calzado que aprieta en la zona delantera.